| ¿Por qué lo hizo McChrystal? |
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| Domingo, 11 de Julio de 2010 13:25 |
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Immanuel Wallerstein
El general Stanley McChrystal, comandante estadunidense en Afganistán, concedió una entrevista a la revista Rolling Stone en la que él y su equipo insultaron a los líderes civiles de su país. El presidente Barack Obama lo despidió por insubordinación. Incluso sus defensores dijeron que los comentarios de McChrystal eran poco políticos y un error. Debido al hecho de que McChrystal es una persona excepcionalmente inteligente y muy ambiciosa, ¿por qué lo hizo? McChrystal concedió la entrevista con el fin de que lo corrieran. ¿Y por qué quería que lo corrieran? Quería que lo corrieran porque sabía que las políticas que estaba impulsando y reivindicando en la guerra en Afganistán no estaban funcionando, no podían funcionar. Y no quiso quedar manchado con la culpa pública. Consideremos la larga historia que condujo a esta entrevista. La estrategia militar que Estados Unidos forjó en Afganistán e Iraq fue la que originalmente impuso el entonces secretario de la Defensa Donald Rumsfeld. Dicha política era de machismo ilimitado. Bombardeen al enemigo desde grandes alturas sin importar quién muera. Torturen a todo aquel que capturen. No consulten a nadie, ni siquiera a los llamados aliados. Ocupen el país por tiempo indefinido. Stanley McChrystal era un general de una estrella al inicio de estas guerras, y trabajaba en Washington como uno de los Luego, en 2006, si seguimos recordando, los militares, los políticos y la prensa, todos, comenzaron a decir que Estados Unidos iba perdiendo la guerra en Iraq. La resistencia parecía demasiado fuerte y el número de vidas estadunidenses que se perdieron crecía constante mes tras mes. A los republicanos les fue muy mal en las elecciones de 2006. Algo tenía que hacerse. Algo se hizo. El presidente Bush despidió a Rumsfeld. El vicepresidente Cheney, el defensor más fuerte de Rumsfeld, perdió influencia ante la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y ante el sucesor de Rumsfeld, Robert Gates, que reivindicaba puntos de vista más Petraeus es tan ambicioso y determinado como McChrystal, pero con personalidad bastante diferente. Es lo que podría llamarse un intelectual militar. Ganó el premio como mejor graduado del Army Command and General Staff College en 1983. Obtuvo un doctorado en relaciones internacionales en Princeton, en 1989. Impartió clases de relaciones internacionales en West Point. Al mismo tiempo tiene un largo historial como oficial curtido en combate. Y ha cultivado el favor de los políticos de Washington. Desde los años 80, publicó artículos e informes dedicados a la contrainsurgencia como doctrina. Extrajo experiencias de los franceses al usarla en Argelia y de Estados Unidos al utilizarla en Vietnam. Como apuntan los críticos de Petraeus del ala derecha, éstos no fueron éxitos notables. Coin enfatiza la necesidad de ganarse El presidente Bush recurrió a Petraeus en 2006 y le permitió implementar la estrategia Coin en Iraq. Fue ésta la famosa Lo segundo que hizo Petraeus fue permitir la limpieza étnica en Bagdad, lo que convirtió una ciudad multiétnica en dos zonas segregadas, una chií más grande y una suní, mucho más pequeña y sitiada. Esto redujo la violencia contra las tropas estadunidenses a expensas de un incremento de la violencia interiraquí. Sirvió también a los intereses políticos del opositor más persistente y eficaz de los intereses estadunidenses en Iraq, Mokhtar Sadr, que está emergiendo como el negociador clave en el recién electo Parlamento iraquí. Como dijo Hastings en una entrevista con el Huffington Post al respecto de su artículo, Cuando el presidente Obama hizo campaña por el cargo, fue bastante claro en que estaba contra la guerra en Iraq pero en favor de la guerra en Afganistán. Así que obviamente tenía que impulsarla. Promovió a Petraeus, adoptó la estrategia Coin y nombró a McChrystal comandante en Afganistán. Fiel a su estilo Sin embargo, en este punto McChrystal abandonó su previo estilo machista y se volvió el impulsor entusiasta, excesivo, de la contrainsurgencia en Afganistán. Emitió directivas superestrictas para evitar las bajas civiles, una política no muy apreciada por las unidades de infantería estadunidenses. Desarrolló cálidas relaciones con el presidente Hamid Karzai, con quien otros líderes estadunidenses mantenían una distancia. Pensó que podía obtener una rápida victoria en Marja y devolverle el área a las fuerzas de Afganistán. Pero fue un fracaso. Y recientemente anunció que la operación clave en la provincia de Kandahar, corazón de las fuerzas talibanes, tenía que posponerse hasta septiembre. Aún el jefe de operaciones de McChrystal, el mayor general Bill Mayville, dice que Afganistán será como Vietnam: “No se va a ver como un triunfo, ni olerá a triunfo ni sabrá a triunfo (…) esto va a terminar en una acalorada discusión”. Hastings termina su artículo de este modo: Así que, ¿qué harían ustedes si fueran McChrystal? Invitarían a un reportero de una revista de rock, considerada de izquierda, a que los acompañara en aviones y fiestas con bebida, y se burlarían del Gobierno. Esto garantizaría un despido. Y significaría que la ¿Qué haría Obama? Tendría que despedir a McChrystal. Entonces le lanzaría la papa caliente a Petraeus, que no podía negarse. El año próximo o los dos años siguientes van a implicar un juego de movimientos rápidos en el cual Obama y Petraeus van a intentar pasarse la culpa pública de la derrota uno al otro. La extrema derecha, los amigos de Cheney y Rumsfeld, no se dejan engañar. Diana West, una de sus expertas, dice: Por supuesto, Macgregor tiene razón. ¿Cuáles son las opciones de política? La extrema derecha quiere guerra permanente. La única alternativa es una retirada pronta y total. Obama no quiere la primera opción pero teme, en lo político, abrazar la segunda opción. Así que envía al director de la CIA, Leon Panetta, a que conceda una entrevista para ABC News donde dice que los progresos en Afganistán son Traducción: Ramón Vera Herrera Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/07/10/index.php?section=mundo&article=022a1mun |



